La
verdad es que siempre me ha gustado tener una planificación mínima
de las actividades que me gustan, sin llegar a ser demasiado
meticuloso o perfeccionista, creo. Está claro que los planes a veces
salen adelante y otras no, porque siempre surgen obligaciones o
imprevistos.
Esta vez, sin embargo, el imprevisto ha sido de los de pantalón
largo. Creo que fue el 21 de abril cuando me comunicaron un problema
de salud bastante serio. A raíz de ello, me operaron el 19 de mayo.
Afortunadamente, el resultado de la operación ha sido muy bueno y
estamos muy contentos.
Eso sí, la recuperación será lenta y todo apunta a que voy a
pasar una larga temporada apartado de la bici y del monte. De
momento, me limito a dar paseos muy tranquilos y a agradecer que, si
todo sigue su curso y las cosas no se tuercen, podré volver a hacer
una vida normal.
En fin, ya tenemos una edad en la que sabemos que hay que valorar
lo que se tiene. Nadie está libre de llevarse un susto que le cambie
la vida de un día para otro. Por eso hay que disfrutar y apreciar
los buenos momentos, y encajar los malos de la mejor manera posible.
En mi caso, puedo decir que he tenido mucha suerte. Espero que
todo continúe según lo previsto y que la recuperación vaya bien.
Tampoco quiero olvidarme de los excelentes profesionales que me han
tratado ni de mi familia, que me ha cuidado de forma extraordinaria
durante todo este proceso. A todos ellos, muchas gracias.
Por último, dejo aquí una foto de Val Thorens, de esta pasada
Semana Santa, donde lo pasamos muy bien.

Y otra de la graduación, tomada pocos días después de la
operación, cuando todavía estaba bastante tocado.